Nada más llegar, lo vimos brevemente en el mismo manzano en el que lo localicé ayer, y en compañía de un Ruiseñor bastardo (Cettia cetti). Luego desapareció. Otra observación fugaz después de dos buenos chaparrones con viento duro y granizo. Después de cuatro horas de fría espera,y habiéndose incorporado al grupo Mateo de León, vuelve a aparecer. En esta ocasión, localizado muy cerca por el joven pajarero, nos brinda unas observaciones estupendas.
Una jornada algo fresca, pero en buena compañía y con pájaros ... Que más se puede pedir... Mañana toca RARO.




No hay comentarios:
Publicar un comentario